Ejercicio físico y embarazo

El embarazo es un periodo maravilloso en la vida de la mujer que, si bien tiene una repercusión vital, también es un proceso de modificaciones morfofuncionales importantes. Algunas de ellas aumentan el riesgo de padecer enfermedades como la diabetes gestacional o la preeclampsia. Ante estas y otras adversidades, hay evidencias que indican que el ejercicio físico durante el embarazo, disminuye el riesgo de padecerlas. 

¿Cuáles son los beneficios?

Como acabamos de mencionar, parece probada la correlatividad de la práctica de actividad física regular con una menor incidencia de padecer preeclampsia o diabetes gestacional. De la misma manera, mantenerse físicamente activa frena un excesivo aumento de peso (por encima de los rangos estimados), por ende, la posibilidad de sufrir episodios de lumbalgia, e igualmente, ayuda a una mejor y rápida recuperación post-parto. También, el ejercicio físico regular está implicado en mantener un equilibrio emocional, la liberación de las famosas endorfinas nos hacen tener un mejor humor y disfrutar del estado.

 

¿Qué, cómo y cuánto ejercicio es el indicado?

No existe una respuesta única y válida para todas. Habrá tantas respuestas como embarazadas existan. Lo que sí tiene mayores beneficios es abogar por un entrenamiento concurrente, esto es, un plan que aúne las prácticas aeróbicas con sesiones de fortalecimiento y movilidad articular para preparar la musculatura para el parto y mantener un tono óptimo que evite o minimice las posibles molestias consecuencia de nuestro estado.

Podría decirse que, en función del bagaje deportivo de la mujer, tomando las precauciones adecuadas y siempre que no existan contraindicaciones médicas, casi todas las actividades aérobicas, que no impliquen un riesgo intrínseco, están recomendadas. Esto es, quienes tengan incorporado la carrera en sus rutinas previas al embarazo, podrán seguir ejercitándose hasta que el peso de las barriguitas les moleste en la práctica, intentando simultanear con ejercicios de suelo pélvico para contrarrestar el impacto de las zancadas en él. La natación es una de las actividades más recurridas, tanto por su componente aeróbico como por la ausencia de gravedad que nos hace sentir más ligeras, estar en el agua resulta relajante y agradable. La bicicleta también podría ser una opción, el riesgo de caídas es el único factor que en este caso lo contraindicaría, pero siempre se puede optar por hacerla estática.

 

La duración es variable, en función tanto del nivel de condición física de la embarazada, como su disponibilidad, pero se recomienda que mínimo se ejerciten aeróbicamente durante 30 minutos diarios.

 

Para una vida saludable, la combinación perfecta es la realización de ejercicio junto con una dieta equilibrada. En el embarazo, cobra especial importancia, en parte por los alimentos que están contraindicados, o con lo que hay que tener ciertas precauciones. Los frutos secos y frutas deshidratadas, por su riqueza en nutrientes y energía, resultan los mejores aliados en el tándem ejercicio físico y embarazo.

Nuestros mejores deseos para estas semanas inolvidables, no olvidéis que una vida activa es una vida feliz.

Tamara Sanfabio

Campeona de España en Maratón 2011

Diplomada en Magisterio y Licenciada en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte

Instagram: @tamarasanfabio